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Los viudos portugueses que tienen previsto volver a contraer matrimonio, pero pretenden conservar la pensión de viudedad, están en el punto de mira de su Gobierno. Un centenar de parejas acude cada año a casarse a iglesias ourensanas y pontevedresas y así burlar a la Administración lusa, dado que continúan percibiendo la paga. Fuente: La Región
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