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La falta de camas está convirtiendo al Servicio de Urgencias del Complexo Hospitalario de Ourense en una precaria planta de hospitalización, que entorpece el trabajo diario de sus profesionales, que deben atender no sólo las emergencias sino también a los pacientes ingresados sin ubicación. Aunque el comienzo de semana ha sido conflictivo en esta área, donde se acumularon pacientes ingresados pendientes de ubicación; la calma ha vuelto, aunque la espera de pacientes en pasillos sigue siendo visible. Fuente: La Región
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