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En un verano de lo más atípico, las comparaciones con el año pasado aportan datos, cuanto menos, sorprendentes. Hace un año, la ciudad alcanzaba los 42 grados, una cifra muy superior a la registrada ayer (26 grados de máxima). En 2006, la provincia estaba sumida en un intenso calor que la colocó en niveles de alerta roja por este motivo e incluso se saldó con una víctima mortal. En 2007, e igual que ocurrió en junio, las temperaturas son suaves y los embalses están en un buen nivel de ocupación.
Fuente: La Región
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