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De auténtica vergüenza. Así es como se puede calificar el estado de la Catedral de Ourense, después de haber sido objeto de reiterados atentados vandálicos mientras las autoridades locales y Patrimonio buscan el modo de eliminar pintadas, basura y evitar, sin demasiado éxito, que se sigan acumulando con total impunidad. Fuente: La Región
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