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En varios episodios de Los simpson aparece un Homero adolescente obsesionado por su auto, al que no deja de colocarle accesorios y al que cuida como si fuera su bien mas preciado (de hecho, lo es).
Al casarse, sin embargo, como todos nosotros, Homero comienza a descuidar su auto que deja de ser su principal objeto del deseo (para usar la frase de una pelicula muy conocida) para convertirse en un simple vehiculo al que apenas tiene tiempo de prestarle atencion, ocupado como esta entre su trabajo, la taberna de Moe y las travesuras de Bart.
¿Cuantas personas se encuentran en esa situacion? Imagine entonces, cuanto ganaria una persona que ofreciera sistemas de lavados de coches eficientes y a un precio razonable. ¿No seria esa una buena manera de independizarse de un trabajo agobiante y convertirse en su propio patron?
Con nuestros tuneles de lavado usted se garantiza un ingreso paralelo que, en poco tiempo, puede volverse esencial para su presupuesto. No desperdicie esta oportunidad: el futuro ya llego y esta golpeando a su puerta.
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